Sueños: La noche ASOMBROSA
De repente estaba allí en mi vieja casa de carapachay, casa estilo chacra incrustada en un barrio de clase media, comenzaba desde la entrada por un enorme parque, luego en el medio, casa estilo chalet con gran ventanal y otro patio grande en el fondo de mucha arboleda estilo bosque, una casa de ensueño, como chico de 10 años todo lo normal parecía más grande, y lo grande aun mas colosal, todo se veía grandilocuente en esa casa y para mí en gran parte era soñada y calculo que para cualquier niño lo sería también, podía jugar con cuánto amiguito quisiera venir a casa, podía festejar cumpleaños multitudinarios, inclusive junto con el de mi hermana que cumplía en una fecha cercana, recorrer la propiedad completa era digno de una expedición para mi, terreno interminable y siempre asombroso, sobre todo el parque del fondo, lleno de árboles, bichos, insectos, pasto, hojas, arbustos, dónde estaba también la pileta, pero toda esa libertad y felicidad que me hacía sentir esa casa de día, de noche cambiaba completamente la sensación, se hacía más difícil encontrar ese cobijo que me daba la naturaleza durante el día y de noche vivía en un estado de alerta, cuando la cena familiar se terminaba y los sonidos de charlas se iban apagando durante lo sobremesa para darle lugar a los ruidos de platos y utensilios que lavaba mi mamá, eran los momentos previos que mi mente se iba adaptando al nuevo mundo, iba adoptando una mentalidad de estilo "sereno" que durante la noche agudiza sus sentidos, pero en mi caso con los miedos de un niño, un niño en medio de un desbordante hogar, por la noche no podía centrarme solo en la seguridad de mi cuarto, tenía presente que las dimensiones se extendían más allá de esas 4 paredes, incluso mas allá del bloque de cemento de mi casa, allí afuera en los jardines, dónde la naturaleza me hacía felíz y me abrazaba, de noche me desbordaba, me llenaba de amenazas, incertidumbre y miedos, esa noche mi mamá como siempre después de lavar los platos dio la orden que sentenciaba el final de la certidumbre, nos decía a mi y a mi hermana el famoso "chicos, vamos!, a cepillarse los dientes y a dormir", ese era el preludio de lo inevitable, el recorrido era irnos con mi hermana de la cocina, pasar por un pasillo donde en el medio se encontraba el baño y en los costados ambos cuartos, el de mis padres y el de mi hermana y yo, esa noche era normal, entendiendo normalidad el tener que pasar por todo el proceso de sensaciones ya mencionado antes, durante la noche en un momento me encuentro en la cocina, no tenia registro ni como ni porque estaba allí, sólo, bajo un silencio sepulcral, en algún momento salí de mi habitación, había salido de esa especie de "anillo de seguridad" que era mi cuarto y estaba en solitario en la inmensa cocina comedor, junto a la mesa, de esas largas donde entran por lo menos 12 comensales cómodos, la luna iluminaba algo de la escena por el ventanal, pero lo peor que no solamente me encontraba sólo en esa inmensidad, vulnerable y sin saber a que fui y para qué, sinó, que además era una miniatura!!!! Miraba a la mesa desde casi el suelo, no llegaba a superar ni la pata de la silla!!!! Afuera se veía y se escuchaba el viento soplar fuertemente como queriéndome gritar algo, estaba realmente aterrorizado, como si no me alcanzara mi estatura normal para sentirme indefenso e insignificante, ahora tenía las dimensiones de un gatito asustado, la escena era dantesca, pero peor aún cuando escuché un ruido del otro lado de la mesa, veía esa distancia cómo km y, en cuanto intenté divisar que pasaba del otro lado de la mesa, ví algo aterrador, la sombra de un gigante parado allí en la otra punta de la mesa, pero era literalmente una sombra gigante, no era la imagen que proyecta algo, la cosa que estaba del otro lado era una maldita sombra negra gigante!!!, como toda sombra solo podía ver su silueta, su figura, no sus características, o mejor dicho, tenía una sola característica, la de hacerme sentir horrorizado, como todo niño aterrado y más en mi nuevo cuerpo diminuto, atiné a correr, quería escapar de esa sombra monstruosa que para peor, comenzaba lentamente a avanzar hacia a mi, por suerte sus pasos eran lentos, como un estilo Frankestein, eso me daría el tiempo suficiente a escaparme, pero como si no fuera poca mi minúscula situación corporal, tenía otro inconveniente... Que equivocado estaba cuando me comparé con un gatito!!! Hubiese sido una bendición en ese momento serlo, podría haber escapado en segundos, pero para mí desgracia (una más) tenía la velocidad de una tortuga, realmente una tragedia!, intenté con todo mi esfuerzo aumentar la velocidad, puse toda la fuerza que tenía en mí en avanzar, en correr, pero no podía, era inútil, mis pasos eran en cámara lenta y pese a la lentitud de la sombra monstruosa, lentamente se iba acercando hacia a mi, tampoco podía gritar, ¡que impotencia! Ese pánico encapsulado ni siquiera podía ser descargado para pedir ayuda, para que alguien de mi familia venga a ayudarme, a socorrerme de ese despreciable cosa, segundo a segundo sentía que mi destino era más y más trágico, Lentamente la angustia e impotencia se apoderaba de mí, qué sensación horrible, era la indefensión total, maldita sombra, ojalá que nunca me alcanzara y si me alcanzara ojalá que no me mate, ojalá sea, solo una sombra, una maldita sombra...
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